Retos

Ningún camino tiene sentido si al final del mismo no hay una meta que alcanzar.

Me apasiona el running, me encanta correr, salir a entrenarme pero reconozco que me cuesta la misma vida calzarme las zapatillas cada noche cuando llego de trabajar y ya no digo, recién levantado alguna mañana que tengo el atrevimiento de madrugar para entrenar.

Pero aún así, lo hago, me esfuerzo y sigo con moderada disciplina los planes de entrenamiento que tengo trazados cada semana con un solo fin, con un convencimiento y una motivación diaria provocada siempre por el reto que tenga marcado a medio o largo plazo.

Soy de los que pienso que no solo en el running, sino en la vida misma es imposible avanzar y seguir adelante si no te has marcado alguna meta que incentive tu día a día, en cierto modo, tu manera de vivir y de sentir, dicho de otra manera, sin retos no avanzas, sin la motivación por alcanzar tu meta es difícil, muy difícil llegar a tu destino y alcanzar la plenitud como persona.

No concibo mi espíritu runner sin tener permanentemente un reto o varios retos en mi mente, desde el primer momento que decido tomarme en serio ésto del running tuve en mente uno y día a día entrenaba para alcanzarlo.

Sin retos es mucho más complicado. Puedes salir a correr días alternos, cuando puedes, realmente cuando te apetece, unos días si y otros no, pero como en tu mente no hay ningún objetivo que alcanzar pues tarde o temprano caes en la desidia y abandonas. Vuelves a intentarlo cuando te notas pesado o alguien te dice que has puesto peso pero de nuevo, no hay un objetivo marcado, no existe un plan de entrenamiento para llegar a tu meta y otra vez más, pierdes y sales derrotado.

Pero con un reto marcado es muy distinto, porque la consecución del mismo conlleva esfuerzo, dedicación, disciplina y el entrenamiento necesario para que aquello que ronda tu mente se plasme en la realidad.

Un reto debe ser algo marcado por ti mismo, un objetivo alcanzable y nunca impuesto por nadie ni por ningún factor externo a ti porque podría pasar a convertirse en un castigo y en un muro que quizás, al no verte capacitado, no seas capaz de saltarlo.

Si te marcas como reto hacer tu primera carrera de 10 km., o como fue en mi caso, mi primer medio maratón será mucho más gratificante entrenar para ello sabiendo que podrás lograrlo, pero si el reto que te marcas de principio es terminar un IronMan con seis meses por delante posiblemente no lo prepares adecuadamente y cuando llegue el día de la competición ni la disfrutarás y muy probablemente no la finalizarás, porque el reto que te marcaste no cumplía uno de los principales requisitos que debe tener una meta. La posibilidad real de alcanzarla.

Correr tu primera carrera con dorsal, tu primer diez mil, tu primer medio o tu primer maratón. Retos combinados, retos que forman parte de otros retos, retos que aparecerán por casualidad, retos que llevarán a otros retos.


Márcate un reto, tu mismo, sin escuchar a nadie pero que conlleve un esfuerzo por tu parte durante un periodo de tiempo concreto, no te preocupes ni sientas que todo ha terminado cuando lo logres, en el camino habrán surgido otros retos o inmediatamente después de cruzar la meta y recuperar el aliento, en tu mente ya estará rondando un objetivo que provocará seguir entrenando y evolucionando tanto en lo personal como en lo deportivo.

Una vez que lo tengas claro y que tengas el convencimiento de que lucharás por lograr tu meta, dejala plasmada por escrito, tenlo a mano en tu cartera, en tu portada de facebook o en tu estado de whatsap y cuéntalo a tu entorno, a tus amigos y familia, hazlos participes de ello y con todas las voces discordantes que aparecerán tachándote de iluso o de loco debes convertir esa negatividad en un efecto contrario automotivador que incentive tu día a día para que con el tiempo puedas compartir el éxito con los que confiaron en ti y demostrar a aquellos cuya falta de autoestima y porque no decirlo, envidia, que eres capaz de conseguir aquello que te propongas sin género de dudas.

La vida en si misma es un reto pero viene impuesta desde que nacemos, nosotros no hemos decidido venir al mundo. El resto de retos que queramos marcarnos si dependerá de nosotros y el modo en que podamos alcanzarlos también.

El ser humano no ha encontrado límites a todo aquello que se proponga por muy difícil que sea conseguirlo, así que yo seguiré con mis retos, con los que alcancé: mi primera Media Maratón y con los que aún quedan por llegar: mis ocho medias de una provincia en un año, mi primer ultra de montaña, mi #september100 o finalizar mis primeros 42195 metros en asfalto.

¿Y tu reto? ¿Cual es?

¿Ya lo tienes? Perfecto, enhorabuena. ¿Aún no lo tienes? Ya estás tardando en marcarte uno.

¡Vamos! La vida no se detiene, el tiempo pasa rápido y tu reto está esperando en la meta de esa carrera que nunca creíste poder terminar con éxito.

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