Mi uña se lo perdió. Crónica de la Subida Internacional al Pico Veleta 2015

 

Aquellos que no sepáis de que hablo, pongo en antecedente que una semana justa antes de disputar la salida de la Subida al Veleta 2015 sufrí accidentalmente la perdida de la uña del dedo pulgar de mi pie izquierdo. En el dolor y la sensación desagradable de ver como mi uña pendía de un hilo sólo pasó por mi mente una cosa: Subida al Veleta, Subida al Veleta, Subida al Veleta.

Fui de urgencias al ambulatorio y me quitaron la uña directamente siendo el pronostico del médico, en lo que a correr y práctica deportiva se refiere: No puede usted correr durante un tiempo hasta que esa zona del dedo se cure y se lo permita.

Pregunté que justo en una semana disputaba una carrera de 50 kms. y qué opinaba, su respuesta fue tajante encogiéndose de hombros: Lo veo muy complicado, usted decide pero es una locura, no creo que pueda.

El mundo se me vino al suelo, tantas horas de entrenamiento desde la inscripción, tantos kilómetros y tanto esfuerzo durante este soporífero verano y a una sola semana mi reto de subir al Veleta se esfumaba de mis manos.
Me ahorro lo dura que ha sido emocionalmente esa semana (podré, no podré) y lo mal que lo he pasado (eso se queda para mi) pero lo verdaderamente importante es que el domingo 9 de agosto a las 7:00 de la mañana estaba en la línea de salida de la XXXI Edición de la Subida Internacional Granada-Pico Veleta con todas las ganas del mundo, moderadamente temeroso por lo que podría deparar la carrera y con sólo nueve uñas en los dedos de mis pies. Una de ellas se lo perdió todo.

Y si, te lo perdiste todo amiga. Decidiste abandonar una semana antes a tus compañeras y te lo perdiste todo.

Foto: El loco que corre

Los nervios agarrados al estómago mientras desayunábamos en la habitación del hotel Salva (@vamosdemaraton), Rubén (@ruben_rdg) y yo, el camino hacia el Paseo del Salón cuando la noche todavía es dueña de Granada, la llegada a la zona de salida y el ambiente que se respiraba, los abrazos entre amigos corredores que aspiramos a la heroicidad cuando en esos momentos aún somos soñadores de la conquista de una cima. Todo eso te perdiste.

No fuiste testigo del encuentro con Juan (@CorredorErrante) en la previa de su inesperado y minimalista desafío con esa sonrisa que no pierde aún sabiendo lo que le espera. Enhorabuena amigo por tu carrerón, tenía muchas ganas de coincidir contigo, que mejor momento. Hasta eso te perdiste amiga.

El merecido homenaje de la organización y corredores a Paco Contreras (Super Paco) que con 77 años allí estaba dispuesto a batirse el cobre con decenas de corredores que pueden ser sus nietos y los últimos mensajes de ánimo, y las palmadas de apoyo, las miradas perdidas en las caras de concentración, el emotivo minuto de silencio por aquellos que faltan, la indescriptible mezcla de miedo y recelo ante el reto que da comienzo, y las tímidas sonrisas que envueltas de respeto a la considerada carrera más dura del mundo se esbozan en los rostros de muchos de nosotros hasta que el pistoletazo de salida de comienzo a la hazaña.

Te lo perdiste.
 

No sentiste los primeros aplausos del público que se agolpaba abriendo paso a nuestra salida del centro de la ciudad, ni pudiste ver como la noche dio paso a un ilusionante amanecer camino de Cenes de la Vega, ni viste a los niños, aún con cara de dormidos, extendiendo sus manos para chocarlas con los corredores entrando en Pinos Genil. La carrera empieza a subir, las cuestas ya inician su protagonismo y tú, no pudiste verlo ni sentirlo.

Te perdiste el ambiente del público, familiares y amigos a pie de arcén dando ánimos durante tantos y tantos kilómetros, las paradas en los avituallamientos donde no faltó de nada y donde los voluntarios se entregaban en cuerpo y alma para que de punto a punto el camino fuese lo más corto y leve posible. Gracias de verdad a todos los que durante tantas horas os dejáis la piel colaborando y ayudando a estas centenas de locos en cada metro de la carrera y cada punto de avituallamiento, sois el alma de esta prueba.

Que pena que decidiste abandonar una semana antes amiga y no descubrir la magia y el embrujo de esta carrera de principio a fin. Te perdiste el paisaje inigualable, cada zancada, cada metro en busca de un objetivo donde lo importante para mi no era el tiempo si no, simplemente, llegar.

En el kilómetro 14, nooooooo ¡ampolla a la vista! y a seguir, ésto no lo esperaba. Pude hacer corriendo unos 30kms hasta que aparecieron los primeros calambres, después alterné carrera y caminata durante unos 10kms más y los últimos 8 o 9, incluso algunos metros más quizás desde la zona del albergue de Sierra Nevada, me di cuenta que mi ritmo de carrera era más rápido en marcha que a trote, y así hasta el final.

Te perdiste tanto.

Justo antes de llegar al avituallamiento del km39 empecé a sentirme bastante mal, sequedad en la boca, limitadísimo de fuerzas y ansioso por alcanzar la barrera psicológica de atravesar la zona de la Hoya de la Mora y buscar la cuenta atrás. Ya llevo bastante tiempo viendo la silueta del Veleta al fondo y no se que es más aconsejable si mirarla y motivarme por alcanzarla o todo lo contrario, pasar de ella y hacer mi carrera metro a metro.

Sería tan malo el estado en el que me encontraba que un corredor que me pasó (de un club de Zafra) se paró, me preguntó y aún respondiendo que bien, me entrego una pastilla de sales y una dosis de glucosa para tomarla cuando llegase al próximo avituallamiento.

Pocos metros más tarde, cuando el jaleo del gentío en la zona de salida de la Mini-Subida debía de servir para alentarme y continuar sentí que me mareaba y que perdía el control de la carrera. La bajada de azúcar era evidente y sin esperar lo más mínimo me tomé directamente la glucosa sin agua ni nada. Se paró un ciclista viendo mi situación y alguna persona cercana hasta que me repuse. Puede ser el peor momento de la carrera, ese instante en el que te planteas que haces ahí, porque sufrir, que necesidad tienes de superarte si con lo que haces y eres en tu día a día estas satisfecho. Esa situación en la que el planteamiento de que merece la pena intentarlo se diluye y empieza a perder argumentos.

Tomas aire, te repones, vuelves a mirar a la cima cortada de tu objetivo y tomas la decisión de dejar de correr con las piernas y empezar a hacerlo con la cabeza. Siempre digo que un corredor siempre debe dominar a la carrera y no ella a ti, esa es una de las claves para alcanzar tus logros y objetivos. Y esta prueba es una carrera que desde su arranque busca dominarte, poderte, hundirte y machacarte a base de cuestas, de desnivel acumulado en positivo, de cambios de clima, de kilómetros y de tiempo. Pero ahí estás tú para sobreponerte a todo y hacer tuya la carrera, mandarla tú, besar tu amuleto y seguir, seguir y seguir paso a paso.

Pues en ninguno de esos malos momentos me acorde de ti querida, no estuviste presente en ningún momento y te lo perdiste.

Foto: Granadaxelrunning

El zigzag de la carretera empieza a discurrir en el tramo más exigente y duro del recorrido. Ya nos . lo comentó Rubén Delgado, la carrera empieza en la Hoya de la Mora y no le falta razón. A partir de ahí el público desaparece, salvo algunos senderistas y ciclistas que suben y bajan por la carretera más alta de Europa siempre con un mensaje de ánimo que se agradece inmensamente. Y es ahí donde la soledad se acrecienta, donde tú eres tu propio enemigo, donde el silencio puede oírse y donde curva recta, curva recta se convierten en una serpiente de asfalto desgastado y tierra erosionada que quiere engullirte cuesta arriba, rumbo al cielo, camino de la cima y de tu sueño.

La sensación de que avanzas lentamente pero avanzas, de que la lluvia hace presencia para dejar a las claras que no eres nadie en esta batalla, que la ventisca te hará bajar el ritmo pero tu fuerza moral cortará el viento en dos y el frío que tu piel empieza a sentir no podrá nunca con tus emociones y tus sensaciones de que cada vez falta menos.

No estabas ahí, en ese lugar que sólo han atravesado unas centenas de locos durante la jornada, no quisiste estar, me dejaste tirado una semana antes.

Pasas las Posiciones del Veleta y ya son más de 7 horas y media de carrera, lo más difícil ya está hecho, las piernas avanzan porque la emoción tira de ellas, ahora toca disfrutar de los últimos metros. Dejo el cruce del desvío del refugio de la Carihuela a mi derecha y sigo avanzando cuesta arriba hasta la penúltima curva camino de la meta. En ese momento me giro por primera vez hacia atrás para observar la magnitud de lo logrado, la inmensidad de la subida que durante tanto tiempo llevo soñando y Granada al fondo.

No puedo evitar emocionarme, es inevitable, me siento ganador.

Foto: Granadaxelrunning

 Sigo avanzando en mis pasos para buscar la meta, no sin antes aún con lagrimas en los ojos, ver como ante mi se divisa el gran Mulhacén como protector y testigo de tantos sueños que he vivido. Cuantas conversaciones tenemos esa montaña y yo, cuantos secretos y cuantas deudas aún por saldar. Será la última vez que le pierda la vista a la carrera, vuelvo a ella, escucho de fondo la megafonía, al speaker dando ánimos a los corredores que me anteceden, tímidos aplausos también me llegan.

La meta esta cerca, ya puedo divisarla, son apenas 200 metros, subo un pequeño tramo hasta alcanzar los metros finales, escucho mi nombre por los altavoces: Vamos Antonio, ya lo has conseguido!!! Ya no hay calambres, ya no hay dolor, no hay sufrimiento, ni frio, sólo emoción, lagrimas y una sensación de libertad y de satisfacción indescriptible.

Cruzo la meta, me arrodillo y dejo un beso a los pies de la cima del Veleta. Reto conseguido, logro alcanzado y el tiempo se para, el mundo se detiene.

He llegado y tu no estabas, te lo has perdido.

Querida uña decidiste abandonar, intentaste impedir que llegase, provocaste una ansiedad en mi durante una semana y no te sirvió de nada porque me sobrepuse y decidí seguir. Sólo tenía dos opciones: Seguir y continuar.

Elegir es renunciar y no pensaba renunciar a este reto, por ello, elegí tomar la salida y renunciar al fracaso y la derrota.

Te lo perdiste amiga, decidiste abandonar y no formar parte de este sueño.


Sevi Fernández
@sevifernandez_
#pasodetiempos #SubidaVeleta2015 #lauñaselopierde


Enhorabuena a la organización, patrocinadores y colaboradores de esta grandísima carrera con Enrique Carmona a la cabeza y todo su equipo. Muy especialmente a todos y cada uno de los voluntarios, sin su trabajo y sobre todo sin su apoyo y ánimos durante la carrera sería muy complicado alcanzar la meta.
Gracias por todo y quién sabe, igual nos vemos el año que viene.

1 comentario:

  1. Fenomenal crónica Sevi... seguro que sus compañeras no deciden abandonar después de semejante hazaña, ya han visto que donde hay esfuerzo, ilusión y sacrificio... ¡sobran uñas!

    ¡Un abrazo!

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