346 días esperando

A todas las personas que buscan un motivo para correr y terminar Los 101 Kilómetros en 24 Horas de La Legión de Ronda.

Trescientos cuarenta y seis días esperando.

Es posible que si haces la cuenta no te cuadre, evidentemente la cifra no suma un año, pero esta espera lleva esa cantidad de días acumulados, uno tras otro, sumando días, semanas y meses, hasta el próximo 12 de mayo.

Terminar Los 101, para aquellos que hemos sentido la gloria de cruzar la meta en Ronda, es un auténtico privilegio, es una sensación indescriptible por todo lo que significa para cada participante, no solo como deportista, sino también como persona. Los momentos posteriores a colgarte el “ladrillo” son una mezcla de emoción, satisfacción y de una inmensa felicidad que sólo atravesando la Alameda del Tajo puede sentirse, y difícilmente en ninguna otra carrera sientas algo así, te lo puedo asegurar.

Pero después llegan las horas y los días posteriores, las semanas en las que aún no eres consciente de tu gesta, de haberla conseguido por vez primera, o repetirla como en otras ocasiones. Eres cientounero y quieres que tus seres queridos lo sepan, tu entorno laboral, tus amigos de toda la vida, quieres y necesitas compartir la experiencia con aquellos que meses atrás han estado preparando contigo la carrera, con la gente de tu club, en definitiva con todo el mundo que deseas.

Mis tres "Ladrillos" Cientouneros (2015, 2016, 2017)

El año pasado (2017) participaba en mi tercera edición, estaba siendo una edición especial, mi estado de forma era mejor que nunca, tuve el privilegio de participar en el Libro Conmemorativo de la carrera, mi hijo estaba de camino en el vientre de su madre, no se me quedaba nadie fuera sin dorsal, íbamos todos los que tanto entramos durante semanas, disfrutaba de la previa el día antes por las calles de Ronda, llegaba al Campo de Fútbol el día de la salida con la misma ilusión de años atrás, me reunía y abrazaba con tantas hermanas y hermanos que hemos forjado una amistad entorno a la bandera de La Legión y esta prueba, grité los tres vivas como si mi alma se fuera con ellos, y puse rumbo a 101 kilómetros de sufrimiento y dureza por esta tierra santa que envuelve miles de corazones llenos de sueños, retos e ilusiones como ninguna otra tierra lo hace con su gente.

Pero, aunque durante la carrera todo iba rodado kilómetro a kilómetro, algo me decía que no iba bien, algo pasaba más allá de Los 101, algo que se escapaba de la carrera y que, aunque las ganas que llevaba ensombrecían esa sensación interior, yo sabía que fuera de mi alcance, estaba pasando algo.

En la madrugada del domingo pude terminar mis terceros 101, con mi mejor marca, con una satisfacción indescriptible, con la felicidad y la alegría que supone volver a alcanzar la gloria cientounera, y puse rumbo al hotel donde estaba alojado para poder descansar y empezar a disfrutar de mi gesta a partir del mediodía siguiente.

Y eres de nuevo cientounero, y eres el hombre más feliz de la tierra por todo lo que te rodea ese día, y quieres gritarlo a los cuatro vientos, y quiero compartirlo con mi familia en Sevilla que han tenido que estar durante horas pendiente, con mi madre, mi hermana y mi padre. A él lo había llamado los tres años anteriores para explicarle que sentía, para decirle que paseé su amor por nuestra bandera por la serranía de Ronda, para contarle que mi patriotismo, ese que él me inculcó contando historias de su servicio militar, de sus maniobras en Camposoto, o embarcado con la marina, yo lo había paseado orgulloso por cada kilómetro de esta carrera, lo llamaba, a mi padre, para darle las gracias por todo, para emocionarnos juntos contando historias de padres e hijos, para decirle que el año próximo, éste (2018), el disfrutara con su nieto de mi cuarta medalla cientounera.

Pero justo cuando voy a hacer esa llamada, Laura, mi pareja, me dice que quiere decirme algo.

La Serranía de Ronda desde la Alameda del Tajo.

Durante la disputa de la prueba el sábado, no habían pasado ni 24 horas, mientras yo vivía cada metro de Los 101 y luchaba por poder terminar la carrera, mi padre había sido hospitalizado de urgencia en Sevilla. Le habían detectado cáncer de pulmón.

En ese momento toda la euforia, la felicidad, la alegría, los sueños vividos, la vida misma se te cae al suelo, poco importa la gesta, poco importa todo lo que has logrado, de nada vale compartirlo, sentirlo o vivirlo, porque nada tiene sentido.

18 días después de ser ingresado mi padre, 18 días después de que dieran salida Los 101, 18 días después mi padre falleció junto a mi madre en una habitación de hospital.

La mayor demostración de dignidad, de superación ante el dolor, de valentía ante la muerte y de amor a sus seres queridos, mi padre pudo regalárnosla en esas casi tres semanas que compartimos junto a él.

Y esos días de incertidumbre, de dolor y de asimilación ante la muerte inminente de un ser querido,  fueron para mí todo un ejemplo y una lección de vida.

346 días esperando para volver a Ronda, 346 días desde que se fuera mi padre, 346 días endeudado con Los 101 y ansioso de quitarme esa espina, de entregar una nueva victoria a su palmarés como padre y como amigo. Casi un año esperando a estos días, a esta tierra, a la mañana del segundo sábado de mayo, a todo lo que rodea el alma cientounera.

Han pasado tantas cosas papá, tan bonitas, somos tan felices recordándote, la vida es tan maravillosa, tan increíble, tan caprichosa y tan dura, tan sumamente dura papá.

Pero saldremos juntos los dos el sábado, iremos unidos cada kilómetro, serás el motor de mis piernas, serás el alimento de día y el amparo de la noche, saldaremos la deuda del año pasado, prometo acabar, prometo llevarte hasta la meta donde tu nieto, el que no has podido conocer en persona, pero que ya sabe de ti y te quiere aunque no te vea, estará esperándonos con apenas cuatro meses de vida una vez que hayamos cruzado la meta.

¡Viva España, Viva El Rey, Viva La Legión! 

Trescientos cuarenta y seis días esperando para hacer Los 101 contigo papá.

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1 comentario:

  1. ¡Súper bonito Sevi! Solo un día, mañana saldarás esa deuda, y seguro que él te acompañará ;)

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