De Málaga a Sevilla, etapa 3. Algámitas - Morón de la Frontera

Kilómetros recorridos: 38,300
Tiempo: 6h40min.

Kilómetros acumulados: 137,400
Kilómetros hasta San Juan de Aznalfarache: 62,600


Pasado el ecuador de la ruta con creces, el día de hoy era una etapa para reflexionar. Menos distancia que las anteriores y no sobrecargar para la próxima que será de autosuficiencia durante casi 50 kilómetros.

Cansado pero con la motivación intacta, me quedan algo de fuerzas para escribir la crónica después de haber dado un paseo por Morón junto con mi “Sherpa Team”, sin ellos dos, sin su apoyo emocional, su energía y la sonrisa con la que me reciben cada vez que los veo, nada sería posible en este reto.

El Peñón ha sido testigo del inicio de la etapa entre fincas y olivares por la Cañada Real de Morón hasta que lo perdí de vista bajando a Villanueva de San Juan, ya que como me temía, tuve que coger esa variante y enlazar la A-406 antes de lo previsto. La otra opción, dos kilómetros más corta me obligaba a pasar por tierra de labrar, algo que no me gusta hacer sin permiso de la propiedad. En cualquier caso mereció la pena entrar en Villanueva y hacer mi primera parada de la etapa.

Hoy me han vuelto a asaltar unos canes aunque sin consecuencias, pero al menos no ha habido buitres sobrevolándome, me ha llovido levemente pero lo he agradecido, y también he tocado mucho asfalto, aunque el tramo de la A-406, hasta 16 kilómetros antes de Morón, es precioso, picando hacia arriba también, y si no fuera por el alquitrán, bien pudiese ser un carril en mitad del campo donde poder disfrutar doblemente.

Los dos últimos tercios de carrera son cómodos para trotar y caminar a un buen ritmo, ya que son prácticamente bajada, y ahí ha sido donde me dio tiempo a pensar, a meditar y reflexionar. Para eso, entre otras cosas, he realizado esta peregrinación, esta ruta que no solo debe ser un camino hasta la Puerta Santa donde alcances el Jubileo, si no también, un camino hacia el interior de la persona, hacia tu alma y tus emociones. No pienso cuando corro, por eso me gusta correr, porque me evade de todo y sólo cuando paro es cuando aparecen los pensamientos, pero entonces, mis endorfinas están a tope, y lo bueno que me pasa es infinitamente mejor, y lo menos bueno, es mucho más llevadero. Así que hoy, quizás porque no es solo correr, o es algo más que correr, pensé.


Morón me recibió con su castillo al fondo, subí, contemplé las vistas de la ciudad, di por finalizada la etapa, y luego me calló un chaparrón que me sentó de auténtica maravilla después de casi 40 kilómetros.

Poco más que contar. ¡Ah, sí! Que esta etapa se la dedico a mi club, a mi equipo, a mi familia bichuna, a la gente que desde la distancia no cesa de mandarme mensajes de apoyo, audios por wasap, y llamadas después de cada etapa. Sois muy grandes, y con vosotros todo es más fácil. Os quiero tela “BICHOS RUNNERS”, y ya sabéis… como rabos de lagarto y macizo como columnas bizantinas me tenéis.

¡¡¡IRUAAAAAAJ!!!

Ahora toca descansar, lo necesito, pero antes me he comido medio kilo de caracoles en salsa con una “Radler” helada, sentado en un velador a la fresquita, que seguro que me sienta mejor que una ensaladera llena de pasta y quinoa.

Mañana en busca del Dragón de Alcalá, y a madrugar, que el mamonazo de mi ‘cuñao’ ha reservado mesa a las tres de la tarde para comer con la familia.


Haré el esfuerzo por llegar, y si no, mi madre seguro que me espera ‘pa’ comer conmigo aunque sea un ‘puñao’ de avellanas.


Buen camino a todos.

Sevi Fernández.
#MálagaSevilla200K
@sevifernandez_

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