De Málaga a Sevilla, etapa 5 y última. Alcalá de Guadaira - San Juan de Aznalfarache

Kilómetros: 23,000
Tiempo: 5h30min.

Kilómetros acumulados: 208,00
San Juan de Aznalfarache. Fin de la peregrinación.




Aún es de noche en Alcalá, ha sido difícil descansar, pocas horas de sueño y mi último equipaje para finalizar este reto en una pequeña mochila. Un pantalón largo, algo de agua y la medalla de mi hermandad.

A las 6 saldremos desde la Iglesia de Santiago el Mayor rumbo a San Juan, mi amigo y hermano Javi Ridruejo me acompañará en estos poco más de 20 kilómetros de etapa final hasta nuestro pueblo, el representa a la amistad de siempre, la que se fragua durante años, pasando por mejores y peores momentos, pero ahí está, como tantos otros a los que aprecio y quiero.

Durante estos días he llevado presente a mucha gente en este reto, amigos de Málaga, compañeros de mi club, familiares y a otras muchas personas que han querido seguir esta peregrinación aún sin conocerme, pero posiblemente haya uno que entienda igual o mejor que yo lo que significa dejar tu tierra y vivir tan lejos, o tan cerca a la misma vez según se mire, como es hacerlo en Málaga. Ese es mi paisano Javi Martín “Miarma”, somos almas gemelas en muchas cosas, y a él le hubiese gustado acompañarme en cada metro, porque este camino lo ha realizado tantas veces o más que yo, dejando atrás su Sevilla, o su Málaga.
De las cosas más bonitas y que nunca olvidaré de esta aventura, es sin duda, cuando salía para empezar esta última etapa y allí estaba esperándome él, para darme la mayor y mejor de las sorpresas que podía recibir, allí estaba para hacer la última etapa junto a mí y ganarse la gloria al entrar en Sevilla juntos, porque llegamos a Málaga por separado y entraremos siempre juntos en nuestra tierra, en cuerpo o en alma, pero siempre juntos. Gracias paisano, por estar ahí, por ser como eres y por demostrar tu amistad.


Allí que salimos de Alcalá, los tres, Javi, el “Miarma” y yo, camino de Montequinto buscando amanecer y desayunar para continuar rumbo a la capital. Yo apenas podía caminar esa mañana por la lesión en el tibial que ya se hacía notar, pero eso era lo de menos, poco a poco se terminaría el reto. Por la avenida de La Paz entramos en Sevilla, buscando la Plaza de España donde esperaba otro pedazo de persona, otro hermano y costalero, alguien que se atreve a decir que me admira, cuando fui yo el que aprendí tanto de él bajo las trabajaderas de nuestro Cristo del Amor, y soy yo el que lo admira. Con su antigua medalla de nuestra hermandad en la mano puso rumbo Antonio Alonso “Anto” junto con nosotros a San Juan, gracias amigo por querer formar parte de este reto, ha sido un detallazo querer acompañarme.

Y de Sevilla a Triana, por calle Pureza hasta San Jacinto. Y en la misma puerta de la Capilla de la Estrella, “Los Rojas”, Miguel “el Canijo” y Jesús “el Largo”. Esperando a que llegáramos para fundirnos en un abrazo lleno de energía, no para nosotros que posiblemente nos sobre, si no para su viejo, que tanto está peleando por salir adelante, y que seguro que lo hará porque no dejaremos de empujar desde la distancia para que así sea.

De Triana ya, directos rumbo a San Juan, todos juntos, en mitad del Charco de la Pava, aparece otro que nunca falla, medio cojeando y con esa sonrisa que nunca pierde por muy mal que esté, mi hermano Juan “El Tomate” que se unirá al grupo hasta el final de la peregrinación. Gracias hermano, eres enorme.

En el Puente de Hierro, foto para el recuerdo de esta última etapa con todos los que han sido partícipes de estos 23 últimos kilómetros hasta mi pueblo, y de los momentos previos a la llegada a San Juan de Aznalfarache, donde la emoción aparece y el final se acerca.


Por fin entramos a San Juan dejando el cerro de los Sagrados Corazones a nuestro lado, subimos por la calle Real hasta alcanzar los metros finales de nuestra etapa, y allí en la puerta de la parroquia de San Juan Bautista toda mi familia, especialmente mi pequeño peregrino, el campeón que junto a su madre me ha acompañado en el final de cada etapa, mi madre, mi hermana y mi sobrina Ángela con mi cuñado que no ha dejado de estar pendiente de mi cada día, gracias Borja, miro al cielo porque echo en falta a mi padre en momentos como este, donde diría que estoy loco por hacer las cosas que hago, como tantas veces me dijo, pero que tan orgulloso se sentía después cuando las finalizaba y se lo contaba.

En la torre de mi parroquia, repican las campanas, un sanjuanero ha recorrido más de 200 kilómetros a pie para alcanzar el jubileo, nadie ha llegado desde tan lejos en este Año Santo, no importa tampoco de donde llegas, lo que importa es porque llegas y para que lo haces. Las dos hojas de la Puerta Santa están abiertas para recibirme junto con los amigos que me acompañan. Don Pedro, el cura párroco, junto con Francisco, hermano mayor de mi Hermandad Sacramental y miembros de su junta de gobierno y otros feligreses, me esperan para ofrecerme el ansiado saludo y la bienvenida que deseaba desde hace 5 largos días.

Mi peregrinación llega su fin, recibo de manos de mi hermano Bernardo García la credencial que certifica mi camino, damos gracias a Dios por no abandonarme en este reto y por todos los peregrinos del mundo. Tengo a mi hijo en brazos, al que espero poder contar un día como fue esta bonita historia, este sueño que tantos años llevaba intentando cumplir y que junto a él pude conseguirlo, porque detrás de tantas horas y tantos kilómetros, hay mucho esfuerzo, mucho sufrimiento, pero sobre todo una motivación más allá de unir mis dos tierras, él, Iago ha sido mi motivación y mi motor, él es la motivación para todo lo que hago en mi vida desde antes incluso de que naciera.

A las 12 del mediodía empieza la misa del peregrino, tengo a mi gente al lado, me siento querido, me siento afortunado, soy un hombre feliz por lo que tengo y por lo que hago.

208 kilómetros desde la Iglesia de San Juan de Málaga, hasta la parroquia de San Juan Bautista de San Juan de Aznalfarache en Sevilla, mi peregrinación ha finalizado.


Gracias por todo el apoyo recibido de tanta gente conocida y anónima, gracias a las personas con las que me he cruzado durante estas cinco etapas, gracias a toda la Hermandad de San Juan Bautista y su junta de gobierno por estar pendientes de todo y por el recibimiento, especialmente a mi hermano y amigo Fernando Paz que ha sido partícipe de este reto desde el principio. Gracias a mi gente de Málaga por empujar desde allí para acá, y mi gente de Sevilla por abrir los brazos y esperarme. Gracias de todo corazón a mis “Bichos Runners” por los mensajes de apoyo y por el subidón que me daban, antes, durante y después de cada etapa, y sobre todo gracias a mi familia, mi madre, mi hermana, mi cuñado y mi sobrina. Gracias a ti también, Laura, por ser mi cómplice y mi hombro donde apoyarme, mi abrazo al llegar, mi sorbo de agua en mitad de una etapa, mis lágrimas en la emoción y mi sonrisa en la felicidad. Y gracias a los dos hombres de mi vida, uno en la tierra, mi hijo, y otro en el cielo, mi padre.

Gracias.

Vuelvo a Málaga, ahora en coche, como hice hace casi ocho años buscando la felicidad y cumplir un sueño.

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