100 millas


Aún no se porqué, ni siquiera se cuantos kilómetros son exactamente 100 millas, más de 160 seguro, pero exactamente no tengo ni idea.

Tengo ya muchos kilómetros y entrenamientos en las piernas, alguna ultra en el medallero, pero no se cómo se prepara una carrera de 100 millas.

Además, soy consciente de que en el mejor de los casos, si termino, me iré casi a 40 horas, prácticamente dos noches de carrera, sin dormir, y pienso, ¿cómo se entrena eso?

Si aplico el sentido común no se qué pinto inscribiéndome a semejante barbaridad de carrera, pero el sentido común nunca fue buen compañero de viaje para mi, y en este caso no iba a ser menos.


Todo un verano por delante, calor, humedad, familia, muchas horas de trabajo y poco tiempo para entrenar y sin embargo, decido aceptar el reto de finalizar una carrera de tal envergadura.

En cualquier caso creo que es el momento adecuado, tras varios años corriendo en montaña, para intentarlo, para dar un mordisco a la mítica distancia del ultrafondo, para llevar mi cuerpo y mi mente al límite, para “disfrutar” de esta experiencia deportiva, a la vez que vital, para poder seguir superándome, seguir dejando mucho más atrás a aquella persona sedentaria, sin ilusión y sin retos deportivos que me iba consumiendo hace ya bastantes años.

Ha llegado el momento de decir, sí. Sí quiero aceptar el reto, sí quiero luchar por completar esta distancia, sí quiero sentir que se acerca el día de manera inexcusable, sí quiero correr, andar, sufrir, vivir y llorar durante horas y kilómetros en uno de los lugares más bellos de España.

Sí quiero hacer y quiero correr una carrera de 100 millas, y quiero que sea en el Valle del Genal, el último fin de semana de octubre.

Estoy preparado.



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