Camino Portugués, etapa 5. Padrón – Santiago de Compostela


Post 7 de 7

Kilómetros recorridos: 26,000
Kilómetros acumulados: 164,900

Todo son emociones, sabes que es la última etapa, que todo acaba y las piernas van solas en busca de su objetivo. La gloria jacobea está cerca y es momento de disfrutar y de vivir este mágico momento que tras muchos kilómetros y varias etapas, te llevarán a los pies del Apóstol. Solo los que han emprendido alguna vez esta etapa final saben lo que se siente, no se puede describir, hay que estar en ese momento para vivirlo y para soñarlo. Llego a Santiago, termina este camino.

Plaza del Obradoiro y la gloria jacobea

Una imagen: Las torres de la catedral de Santiago desde O Milladoiro.

Un olor: El incienso que desprende el botafumeiro durante la misa del peregrino.

Un sabor: Las vieras con langostino de A Taberna Do Bispo en Compostela.

Una anécdota: Conocer a Jose y Javi, dos peregrinos manchegos que hicieron esta última etapa mucho más llevadera y divertida, fue un momento a destacar importante, pero uno emotivo y singular a la vez fue desprenderme, en la oficina del peregrino, del bastón que me había servido de apoyo durante tantos kilómetros. Allí se quedó apoyado junto a otros muchos cayados, testigos de cientos de historias y experiencias. Me emocioné al separarme de aquela simple y a la vez robusta rama de abedul.

Un sonido: El mensaje de audio que recibí de mi sobrina Ángela dándome la enhorabuena por haber terminado el camino.

Un color: La parte alta de la Rua do Franco. Sus fachadas humedas, su gastado adoquinado, las ventanas blancas, las puertas verdes...

Un lugar: Sin duda, el lugar. Donde todo acaba, o quizás, donde realmente, todo empieza. La Plaza del Obradoiro.


Buen camino y fin de esta experiencia.

La Compostela


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Camino Portugués, etapa 4. Pontevedra - Padrón


Post 6 de 7

Kilómetros recorridos: 41,350
Kilómetros acumulados: 138,900

Penúltima etapa de este camino, la más larga y exigente, sobre todo por el calor desde tempranas horas de la mañana, pero a la vez sabes que terminarás cerca de Santiago y esa sensación es reconfortante. Día de reflexiones, de recuerdos, de afianzar mi pasión por esta tierra y su ruta jacobea, una etapa donde las fuerzas flaquean pero allí, en mitad del camino, apareció tu nombre escrito, como una señal que me ayudó a continuar mi camino, nuestro camino.

Ya queda menos

Una imagen: El mar de helechos durante la segunda mitad de la etapa.

Un olor: A tierra humeda tras chispear a mi paso por Valga.

Un sabor: Los pimientos fritos de OAlpendre, en Padrón.

Una anécdota: Entrando en Caldas de Reis te encuentras el cuartel de la Guardia Civil, un mástil con la bandera de España preside un pequeño patio, Desde fuera, me paro y me cuadro frente a la bandera mirándola fijamente, tras unos segundos continúo mi marcha bordeando el cuartel y al llegar a la avenida, una pareja de guardias se cuadra ante mi saludándome. Yo los miro y digo: !Viva España! ellos responden: ¡Viva!

Un sonido: El agua fría rompiendo en la fuente de los Cuatro Caños poco antes de llegar a Caldas.

Un color: El que ofrece la piedra de muros, el granito de cruceiros, casas y templos.

Un lugar: El atrio abierto del Convento del Carmen en Padrón, que sirve como mirador de la ciudad, al caer la tarde a su espalda.


Buen camino.

Pimientitos de Padrón


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Camino Portugués, etapa 3. Redondela - Pontevedra


Post 5 de 7

Kilómetros recorridos: 21,750
Kilómetros acumulados: 97,550

En el camino siempre aparece compañía, si dejas abrir tu alma, a veces se cuela gente maravillosa que conoces mientras caminas, en un alto, personas que buscan su camino, cambiar su destino, promesas de gente de una u otra parte del mundo. La inmensidad y la magia de esta experiencia también reside en esos peregrinos que coinciden contigo ahí, en ese preciso momento, y se quedan para siempre en la memoria.

Mi camino

Una imagen: La ría de Vigo, al otro lado de Pontesampaio.

Un olor: El que deja la brisa al colarse entre viñas y parras.

Un sabor: Pulpo con cachelos en CasaFidel O Pulpeiro (Pontevedra).

Una anécdota: Conocer a Elisabeth, un bebé de 11 meses que hacía el camino junto a su madre y dos amigas. Fue maravilloso compartir parte del camino con ella y su imborrable sonrisa.

Un sonido: El caudal del río Tomeza llegando a Pontevedra.

Un color: Los trigales, el verde inconfundible, al alba.

Un lugar: Pontevedra. La plaza Alonso de Fonseca, de noche, y su Basílica de Santa María la Mayor.


Buen camino.

Plaza Alonso de Fonseca (Pontevedra)


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Post 1: Reflexiones de un peregrino.
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Camino Portugués, etapa 2. Valença do Minho - Redondela


Post 4 de 7

Kilómetros recorridos: 38,300
Kilómetros acumulados: 75,800

España me recibe al atravesar el puente de Tui, atrás quedan dos días en Portugal y mi primera etapa. Una ola de calor se instala para no marcharse, como el resfriado que me da la cara sin esperarlo, pero el camino sigue, los pasos continúan hacia la gloria jacobea.

Regalos en forma de camino

Una imagen: Valença con las últimas luces de la madrugada al partir.

Un olor: Pocos o ninguno, el constipado me lo impide.

Un sabor: El pan tostado de O Chiriringo en Ribadelouro (magnífico desayuno).

Una anécdota: Dos señoras holandesas, mayores, en bici. Una de las bicicletas pincha y no tenía como reparar el pinchazo. Dos peregrinos madrileños y un servidor nos hicimos unos 8 kilómetros tirando de la bici hasta el punto más alto de la etapa, una vez arriba, a 6 kilómetros de Redondela, subimos a la señora a la bici y la empujamos cuesta abajo con el único mensaje de que siguiendo la carretera llegaría al final de la etapa. Uno de los dos madriles, cuando soltamos a la mujer dijo, no solo va pinchada, el cable de los frenos también va suelto...

Un sonido: El golpeo de mi cayado atravesando las calles de Tui.

Un color: El azul de las hortensias.

Un lugar: El río Louro a su paso por el Espacio Natural de As Gándaras. Es una ruta muy recomendable y preciosa, alternativa al “camino oficial” que discurre por el polígono industrial de O Porriño.

Buen camino.

Hortensias azules en el camino


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Post 1: Reflexiones de un peregrino.
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Camino Portugués, etapa 1. Ponte de Lima – Valença do Minho


Post 3 de 7

Kilómetros recorridos: 37,500
Kilómetros acumulados: 37,500

Bonito y emotivo es volver a sentir el camino después de siete años. Portugal abre paso a esta ruta jacobea en un día caluroso donde la motivación compensa el esfuerzo y la belleza del paisaje todo lo justifica.

Río Lima y su puente

Una imagen: Los primeros rayos de sol sobre el Puente de Lima.

Un olor: Los eucaliptos que bordean el río Labruja.

Un sabor: La Sagres que me bebí al llegar a Valença do Minho.

Una anécdota: Camino de Codeçal, entre al baño de un bar que se desvía del camino, aquello fue una tragedia.

Un sonido: Los pájaros, amaneciendo a orillas del río Lima.

Un color: El amarillo de las primeras señales del camino.

Un lugar: El Alto da Portela Grande de Labruja, las vistas, la paz, el silencio.

Buen camino.

Rumbo a Valença do Minho

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Camino Portugués, etapa 0. De Málaga a Ponte de Lima

Post 2 de 7

Kilómetros recorridos: 0
Kilómetros acumulados: 0

Para llegar a Ponte de Lima, punto de partida de mi camino, tuve que pasar por Lisboa en una jornada frenética de viaje, donde consideré que era el inicio simbólico de esta peregrinación. De echo el primer sello de mi credencial es en la Catedral da Sé. De Málaga a Lisboa en avión, y de Lisboa a Vigo, allí un tren hasta Tui y después por mi cuenta hasta el punto de partida, donde hice noche para empezar al día siguiente un nuevo Camino de Santiago.

Lisboa

Una imagen: Sobrevolar Vigo, eso me recordó a ti.

Un olor: El mar, el puerto, Vigo de nuevo.

Un sabor: El del café por la tarde en la estación de Guixar.

Una anécdota: Pagué 70 centimos por un café en el centro de Lisboa, Cervejaria Paço Real.

Un sonido: El traqueteo del tren de Vigo a Tui.

Un color: Toda la paleta de colores del barrio de Alfama en Lisboa.

Un lugar: Lisboa.


Buen camino.

Aquí empieza mi camino. Ponte de Lima.
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Reflexiones, vivencias y emociones de un peregrino durante el Camino de Santiago


Post 1 de 7

En junio del año pasado (2017) emprendí una nueva experiencia personal, pero sobre todo emocional, mi segundo Camino de Santiago, esta vez el portugués.

Un camino que me lleva a una serie de reflexiones como peregrino que quiero compartir con aquel que lea este artículo, además de una serie de vivencias y emociones que iré publicando seguidamente en seis posts donde haré un breve resumen de cada una de las etapas que viví, desde mi llegada a Lisboa, el primer paso desde Ponte de Lima, hasta mi último en Santiago.

Imágenes, olores, sabores, anécdotas, sonidos, colores, personas y lugares que quedan en mi memoria, y que serán los hitos más significativos de otra nueva experiencia vital que marca mi vida para siempre.

Él es Chito

No hace tanto que le conozco, la primera vez que escuché su voz fue un "Jarapalos" de hace 4 años (2014), yo había terminado la modalidad Open, pero los nervios de aquellos primeros trails no me permitían escuchar nada al tomar la salida. Más tarde, tras finalizar mi carrera, y mientras esperaba en el campo de Carranque de Alhaurín de la Torre a que llegaran los primeros del maratón, una voz peculiar, medio rota y eufórica, anunciaba que Dani García llegaba a meta, allí que me acerqué y un tipo con sudadera gris y capucha, cinta buff en la cabeza y micro en mano, sacaba las primeras palabras de Dani tras plocamarse campeón de MAJ14.

Despues llegaron Zaid, Rául, Manu, Gemma, Bea y otros tantos corredores a los que recibía del mismo modo, con las mismas ganas y una sonrisa contagiosa inconfundible, bien fueras elite o un humilde corredor de montaña, pero sobre todo, me sorprendió que conocía a casi todos los que llegaban aún cuando faltaban cientos de metros para cruzar la meta, sin duda que este tío era alguien especial.

Llegada a meta de UTGVVG 17 (Foto: Chito Speaker)